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Argumentar es Comparar

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Libro físico agotado. Adquiere la versión digital aquí Argumentar es Comparar en PDF ⚖️ Durante siglos, el derecho se ha sostenido en el silogismo judicial, un razonamiento que parece impecable, pero que deja fuera lo esencial: la defensa, las pruebas y la complejidad de la realidad.

El resultado: profesionales formados para condenar, repitiendo fórmulas sin espacio para la crítica ni la comparación. El autor, Juan Ureta, muestra cómo esta tendencia dio lugar a los llamados “Juristas del error”: especialistas que, sin proponérselo, reproducen falacias, falsas analogías y maniobras argumentativas que terminan influyendo negativamente en sentencias… y en la vida de las personas.

520 páginas con contenido del más alto nivel. Envíos a todo el Perú. ¡El cambio empieza hoy!

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Descripción

⚖️ Hoy es tu oportunidad de descubrir el método definitivo para destacar como profesional.

Conviértase en el mejor detectando errores que no se aprecian a simple vista y dominando métodos eficaces para identificar falacias, contradicciones y errores estructurales.

📖 Argumentar es Comparar en sus 520 páginas propone una alternativa: recuperar el método comparativo como núcleo del razonamiento jurídico. Comparar afirmaciones con refutaciones, textos con realidades, y leyes con casos concretos.

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Páginas

📄580

ISBN

🔖 978-612-4438-54-7

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Imagen #1 de Roberto Javier Martínez Reaño

Roberto Javier Martínez Reaño

Nos introduce a una forma de razonamiento y argumentación distinta, cuestionando ciertos dogmas adquiridos, súper recomendado

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Édgar Alva

Ambos textos gozan de un enfoque novedoso y altamente útil. Ayudan a cuestionar los paradigmas, falacias y sesgos de que adolecemos y, así, generan la posibilidad de preparar fundamentos en diversas dimensiones y puntos de vista. Sumamente recomendable.

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Carlos

Muy bueno y excelente

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Guilliano Pretto

Es un excelente libro para conocer los parámetros de Argumentación que los profesionales del derecho debemos aplicar en el quehacer diario, 100% recomendado.

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Imagen #1 de Harry Edgar Pereda Lozano

Harry Edgar Pereda Lozano

Si bien el libro defiende con énfasis el método comparativo como una herramienta para detectar errores, constrastar afirmaciones y fortalacer la argumentación jurídica, cuando utiliza conceptos del behavioral economics, especialmente de Kahneman, Thaler y Sunstein, incurre en una incoherencia metodológica ya que no aplica a esta corriente de pensamiento el escrutinio crítico que exige a los juristas que cuestiona, ya que adopta sus postulados como verdades casi induscutibles. Hay estudios que han puesto en duda la consistencia de hallazgos clásicos del behavioral economics cuando se replican en distintos contextos culturales, sin embargo, no se mencionan.En el libro también se incurre en el sesgo de generalización cuando se afirma, por ejemplo: "nadie pregunta por los argumentos de defensa ni se extraña por la rapidez con la que se pasa de las premisas a la conclusión": "los autores de todas las corrientes en juego no comparan sus ideas ni con el pasado ni con la realidad presente".Por otra parte, el autor se enfoca en ejemplos llamativos, que por su carga emocional pueden dar la impresión de ser más representativos de lo que en realidad lo son Así, por ejemplo, se habla del caso imaginativo de Pierre, se hace referencia excesiva al nazismo y se habla de la propaganda fascista con la finalidad de incrementar el impacto retórico.Contrario a lo que se esperaría, un examen abundante y sistemático de casos reales, en el libro hay poco análisis de casos judiciales. De hecho solo hay cuatro cuando habla del error imperceptible, y ni siquiera son sentencias recientes.En Argumentar es Comparar, el autor dedica varias páginas a cuestionar a juristas reconocidos como Manuel Atienza, acusándolos de reproducir ejemplos silogísticos condenatorios y de perpetuar, consciente o inconscientemente, errores en la enseñanza de la argumentación jurídica. Lo cuestionable es que, pese a lo incisivo de estas críticas, en ningún momento el autor muestra haber contrastado sus objeciones directamente con Atienza, ni siquiera en forma de correspondencia, entrevista o debate académico. No se cita ninguna réplica del propio Atienza frente a esas acusaciones. Al menos algún intento de comunicación con Atienza hubiera sido consistente con el espíritu comparativo que postula el libro. Sin embargo, ello no sucede, se trata más bien de un juicio en ausencia.Además, mientras critica a la doctrina por ser dogmática y acrítica, el mismo autor de este libro no ofrece evidencia empírica sólida que someta sus afirmaciones a prueba externa. Por ejemplo, el autor cita su experiencia de dos décadas enseñando a jueces, fiscales y abogados señalando que ha logrado replicar los problemas en los ejemplos del silogismo judicial, sin embargo, no ofrece estadísticas, protocolos de investigación, ni resultados de estudios controlados que permitan contrastar sus hallazgos.Además, de ello, el libro resulta siendo redundante en la crítica a los silogismos condenatorios. Pretende convencer más por la insistencia que por la evidencia, con lo cual un argumento que podría ser contundente se diluye al repetirse demasiado.El libro debería mostrar más casos reales de nuestro contexto espacio temporal (no en el de la Alemania Nazi), analizar sentencias judiciales recientes (incluso análisis de expedientes completos) y aplicar contrastes. Sin embargo, el libro da vueltas una y otra vez en los mismos ejemplos y críticas.

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Jorge

Explica muy bien cómo el contexto histórico nos ha llevado a cometer errores, y lo mejor es que ofrece soluciones, no se queda en pura teoría

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Edwin Chiri

Tengo los 2 libros de "Argumentar es Comparar" y " pensamiento crítico " y tengo expectativas positivas para las metas que deseo como profesional.

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  1. Nos introduce a una forma de razonamiento y argumentación distinta, cuestionando ciertos dogmas adquiridos, súper recomendado

    Imagen #1 de Roberto Javier Martínez Reaño
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  2. Ambos textos gozan de un enfoque novedoso y altamente útil. Ayudan a cuestionar los paradigmas, falacias y sesgos de que adolecemos y, así, generan la posibilidad de preparar fundamentos en diversas dimensiones y puntos de vista. Sumamente recomendable.

    Imagen #1 de Édgar Alva
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  3. Muy bueno y excelente

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  4. Argumentar es Comparar, el libro del Dr. Juan Ureta, que tengo abierto hace unos días para su lectura, me abre una perspectiva novedosa, en mis estudios de argumentación jurídica y con la posibilidad de que podré advertir los errores en la actuación de la otra parte y de los demás operadores del derecho. ¡Es una aventura fascinante!

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  5. Es un excelente libro para conocer los parámetros de Argumentación que los profesionales del derecho debemos aplicar en el quehacer diario, 100% recomendado.

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  6. Si bien el libro defiende con énfasis el método comparativo como una herramienta para detectar errores, constrastar afirmaciones y fortalacer la argumentación jurídica, cuando utiliza conceptos del behavioral economics, especialmente de Kahneman, Thaler y Sunstein, incurre en una incoherencia metodológica ya que no aplica a esta corriente…

    Si bien el libro defiende con énfasis el método comparativo como una herramienta para detectar errores, constrastar afirmaciones y fortalacer la argumentación jurídica, cuando utiliza conceptos del behavioral economics, especialmente de Kahneman, Thaler y Sunstein, incurre en una incoherencia metodológica ya que no aplica a esta corriente de pensamiento el escrutinio crítico que exige a los juristas que cuestiona, ya que adopta sus postulados como verdades casi induscutibles. Hay estudios que han puesto en duda la consistencia de hallazgos clásicos del behavioral economics cuando se replican en distintos contextos culturales, sin embargo, no se mencionan.

    En el libro también se incurre en el sesgo de generalización cuando se afirma, por ejemplo: “nadie pregunta por los argumentos de defensa ni se extraña por la rapidez con la que se pasa de las premisas a la conclusión”: “los autores de todas las corrientes en juego no comparan sus ideas ni con el pasado ni con la realidad presente”.

    Por otra parte, el autor se enfoca en ejemplos llamativos, que por su carga emocional pueden dar la impresión de ser más representativos de lo que en realidad lo son Así, por ejemplo, se habla del caso imaginativo de Pierre, se hace referencia excesiva al nazismo y se habla de la propaganda fascista con la finalidad de incrementar el impacto retórico.

    Contrario a lo que se esperaría, un examen abundante y sistemático de casos reales, en el libro hay poco análisis de casos judiciales. De hecho solo hay cuatro cuando habla del error imperceptible, y ni siquiera son sentencias recientes.

    En Argumentar es Comparar, el autor dedica varias páginas a cuestionar a juristas reconocidos como Manuel Atienza, acusándolos de reproducir ejemplos silogísticos condenatorios y de perpetuar, consciente o inconscientemente, errores en la enseñanza de la argumentación jurídica. Lo cuestionable es que, pese a lo incisivo de estas críticas, en ningún momento el autor muestra haber contrastado sus objeciones directamente con Atienza, ni siquiera en forma de correspondencia, entrevista o debate académico. No se cita ninguna réplica del propio Atienza frente a esas acusaciones. Al menos algún intento de comunicación con Atienza hubiera sido consistente con el espíritu comparativo que postula el libro. Sin embargo, ello no sucede, se trata más bien de un juicio en ausencia.

    Además, mientras critica a la doctrina por ser dogmática y acrítica, el mismo autor de este libro no ofrece evidencia empírica sólida que someta sus afirmaciones a prueba externa. Por ejemplo, el autor cita su experiencia de dos décadas enseñando a jueces, fiscales y abogados señalando que ha logrado replicar los problemas en los ejemplos del silogismo judicial, sin embargo, no ofrece estadísticas, protocolos de investigación, ni resultados de estudios controlados que permitan contrastar sus hallazgos.

    Además, de ello, el libro resulta siendo redundante en la crítica a los silogismos condenatorios. Pretende convencer más por la insistencia que por la evidencia, con lo cual un argumento que podría ser contundente se diluye al repetirse demasiado.

    El libro debería mostrar más casos reales de nuestro contexto espacio temporal (no en el de la Alemania Nazi), analizar sentencias judiciales recientes (incluso análisis de expedientes completos) y aplicar contrastes. Sin embargo, el libro da vueltas una y otra vez en los mismos ejemplos y críticas.

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  7. Explica muy bien cómo el contexto histórico nos ha llevado a cometer errores, y lo mejor es que ofrece soluciones, no se queda en pura teoría

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